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¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de usar esta sustancia en el cabello? Estas son preguntas que vamos a resolver hoy en Bertoldi.
Los salones de belleza se decantan, cada vez más, por productos naturales que respeten el medio ambiente y la salud de nuestro organismo. Por eso se habla de un incremento en el número de peluquerías ecológicas y sostenibles, así como aquellas tradicionales que, en su oferta, incluyen champús, mascarillas, tintes y demás tratamientos creados a partir de ingredientes que prometen no dañar el pelo. Los tintes sin amoníaco forman parte de estos productos. Pero, el hecho de no fabricarse con amoníaco, ¿significa que esté exento de peligro? ¿Es, realmente, el amoníaco una sustancia peligrosa? Y, ¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de usar esta sustancia en el cabello? Estas son preguntas que vamos a resolver hoy en Coiffure.
El tinte sin amoníaco es un producto utilizado para cambiar el color del cabello a otro diferente del natural o para cubrir las canas con el color que se elija. Lo que diferencia a este tinte del convencional es que en su fórmula se ha excluido el amoníaco, ya que, durante un tiempo, ha sido una sustancia a la que se le ha tenido algo de respeto por miedo a unas posibles irritaciones. Pero, ¿qué hay de verdad en todo esto?
Esta sustancia se utiliza para neutralizar el cabello y anclar el color de manera permanente. Esto lo consigue abriendo la hebra capilar, mediante un proceso de hinchazón, que vuelve a su estado cuando el amoníaco se evapora. Es cierto que ha estado mucho tiempo en nuestro imaginario como ingrediente no deseable, pero no es una sustancia peligrosa, sobre todo si la comparamos con otros componentes como el PPD, causante de muchas alergias. «En los tintes existen muchos ingredientes que afectan y modifican el pH de la piel, causando irritación, sensibilidad y reacciones alérgicas. El amoniaco no es el peor» aclara Paloma García, Dª técnica de Kapyderm.
No debería cundir el pánico, porque como la misma profesional indica «hoy en día, todos los ingredientes utilizados en cosmética son seguros y están autorizados por la Agencia española del medicamento y productos sanitarios (AEMPS), que a su vez depende de la Comisión Europea. Si bien es verdad hay algunas sustancias que pueden causar alguna irritación o sensibilidad según el tipo de piel o el estado de la misma«.
Como decimos, el amoníaco no es de las sustancias más problemáticas, pero, dependiendo de la persona y el producto utilizado, podría causar irritaciones y reacciones alérgicas en el cuero cabelludo, que se manifiestan en forma de eccemas o de dermatitis. Es por esto por lo que es totalmente imprescindible realizar pruebas de alergia previas al uso de cualquier tinte que contenga productos químicos de este tipo.
Los tintes con amoníaco no son malos ni buenos necesariamente. Como otros muchos productos, seguirá estando desaconsejado para aquella clienta susceptible de padecer alergias. No obstante, no podemos olvidar que el amoníaco es de las pocas sustancias que consiguen la coloración completa de todo el cabello, haciendo que el pigmento del tinte penetre hasta el corazón del tallo capilar, lo que no consiguen otros productos sin amoníaco.
Por eso, los tintes con amoníaco no deben de ser demonizados, ni directamente desaconsejables. La coloración tradicional de calidad puede combinarse con tratamientos profesionales de aloe vera y aceites esenciales para cuidar y proteger el pelo.
Deben tenerse en cuenta los pros y contras de cada opción y escoger la más adecuada en cada caso, teniendo en cuenta gustos y preferencias de profesional y clienta, conciencia hacia el medio ambiente y posibles alergias.
«El amoniaco es necesario para alcalinizar la fibra capilar, los puentes disulfuro se rompen permitiendo que la cutícula se abra y puedan penetrar los pigmentos. Cualquier producto que modifique el pH de la fibra capilar y que consiga que se abra la cutícula cumpliría la misma función que el amoniaco. Existen defensores y detractores del uso del amoniaco en tintes, pero hoy por hoy sigue siendo la mejor alternativa ya que mejora la coloración y su uso es bastante seguro» desarrolla Paloma.
Como indica la experta, es cierto que una aplicación directa de amoníaco sobre el cabello produciría descamación, picor e irritación, «a no ser que se neutralice este efecto y se normalice el pH del cuero cabelludo, que me consta que no se hace en la mayoría de los casos (…) Los parabenos, determinados sulfatos, sales o siliconas mal utilizados también pueden causar problemas», dejando claro que los tintes convencionales de calidad deben proporcionar elementos en su fórmula que equilibren los efectos de esta sustancia, como lo hacen la mayoría de tintes profesionales.
Cuando el producto esté libre de amoníaco, el profesional se asegura de que:
El amoníaco sigue utilizándose en peluquería profesional porque:
Para entender en mayor profundidad el funcionamiento de los tintes, hay que conocer de qué están hechos: